Esperar con expectativas es erróneo. Solo te generará decepciones. El ojalá es más útil, pues viene desde la Fe y la conciencia de la posibilidad. Quisiera no esperar demasiado para no verme decepcionado. Quisiera no esperar nada de nadie, pero a veces no es tan fácil dejar de querer algo de alguien. El faro debe sentir muchas angustias, sin poder hacer nada para cambiarlas. Sin tener que hacer nada para alterarlas, sin que sea su parte hacer algo al respecto. Observar es en ocasiones sumamente complicado, observar sin involucrarse, especialmente en lo que no me compete, respetando los procesos, las líneas y las capacidades de los demás. Es frustrante querer ayudar a alguien que, por un lado no quiere ver sus faltas, que le carga todo a los demás, que tiene adicción a la autoflagelación, es preocupante, pero es más desesperante todavía no saber qué hacer para mantenerme al margen y no sentirme culpable. Me recuerdo el papel del Faro, y entonces me doy per...
Gran parte de mi vida asumí que sabía lo que quería, quise lo quería, mucho, mucho tiempo pasé persiguiendo esos ideales. Perseguí la profesión, perseguí lo ordinario, perseguí la seguridad, perseguí la tradición, perseguí lo que se supone es lo apropiado, lo correcto, lo adecuado. Tan solo para darme cuenta que nada de eso era verdad para mí, que no quería mi profesión, que no deseaba lo ordinario, que lo seguro era lo más inseguro, que la tradición era demasiado aburrida, y que lo dicho como apropiado, correcto y adecuado, no era nada de eso para mí ni para mi vida. Me descubrí sabiendo lo que quería basado en lo que estaba viviendo, que era todo aquello que según quería y que realmente quise, para poder querer lo que realmente quería querer e ir por ello. Tanto tiempo queriendo algo que no quería de verdad, para pasar otro lapso inmenso queriendo lo que sí quería, buscando, esperando, trabajando en mí y en el desarrollo de mi vida, y mientras más vivía cosas que no...
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